¿Qué es lo que me llama a escribir?
Escribir es mi lenguaje. Escribir es mi manera de transformar en palabras lo que pienso y, muchas veces, lo que siento, si es que dejo fluir la mano sin expectativas. Mi camino a la escritura no ha sido siempre recto, ni fácil. Sobre todo en mis años de universidad, la voz propia era siempre lo que había que evitar, además de que una duda constante siempre llegaba, esa necesidad de perfección.
En este blog que empiezo, voy a compartir mis pensamientos de una manera más intuitiva, como es el mismo acto de escribir: un proceso constante. Aquí es donde voy a escribir sobre cosas que me atraen, me intrigan, me asustan o me obsesionan.
El arte es mi vida y mi pasión, pero aquí busco entender el porqué y el qué de esto que llamamos genéricamente “arte”, es lo que me hace seguir enfocada en encontrar distintas formas de experimentarlo y de mirarlo. Justamente es el simple acto de mirar lo que me llama y, a la vez, lo que muchas veces paso de largo al seguir en el mundo de los pensamientos, en la cabeza.
Esto, ahora que lo pienso, es contraintuitivo con mi trabajo al escribir justamente textos que explican o que dan sentido a distintos temas del mundo artístico. Pero justo aquí entra otra cosa, también sensorial: mi curiosidad. Si ya hablaste conmigo alguna vez, sabes que eternamente estoy haciendo preguntas y esto es algo, sí, intelectual, pero también sensorial.
Creo que aquí, en el acto de descubrir una pintura por todos sus lados, arriba, abajo, un lado y el otro, o, si se puede, por detrás, o en el aprender sobre un tema nuevo, tienen ese algo en común: el ir trazando, desdoblando un nuevo objeto, un nuevo tema. Entre el observar y el descubrir, están el tiempo y la atención que tanto se me escapan, pero son refugio.